A mi infancia y adolescencia migrante.

A mi infancia y adolescencia migrante.

Hoy, quiero comenzar dando las gracias a la persona que está y que continuará leyendo estas líneas. Escribo siete meses después de ser mamá, escribo en esta nueva versión 2.0 siendo más consciente, sincera, realista y sobre todo más humana. Escribo estas palabras con la intención de abrazar a mi infancia y adolescencia migrante.

El pasado 16 de febrero, estuve en la jornada Migración, infancia y violencia machista: las víctimas invisibles”, y he de reconocer que tras la intervención de Tania Irías Guerrero de Artemisa Migrantes y Refugiadas de Málaga, quedé tan removida que agarré el micrófono. 

 

La infancia migrante sigue estando tras muros invisibles

 

En un principio, cuando solicité intervenir, lo hice con la intención de reivindicar la infancia migrante desde la acción…luego llegó la pasión😆🙃 y ya no fui tan políticamente correcta🤯

Antes de agarrar el micrófono, me había dicho mentalmente todo lo que quería decir; Quería contar que en el discurso sobre la infancia faltaba la experiencia del colegio, instituto y acceso a la universidad. Quería contar cómo al escribir mi experiencia en el artículo “El fracaso escolar del alumnado extranjero”  había recibido muchos mensajes de “a mí también me pasó”, quería contar cómo durante años, “la colombiana”, había sido mi adjetivo, que durante años, ser de un lugar en particular, había servido para descalificarme, para oprimirme, para  sentirme vulnerable y sobre todo invisibilizar. 

Al final con la intervención de Tania y como me había interpelado pensé que “volvía a pasar de nuevo lo mismo” sé hablaba de infancia migrada sin que nadie de las presentaciones fuera o hubiese sido una infancia migrante, acabe hablando desde la emoción exponiendo porque el discurso de Tania había tocado mi fibra sensible, porque con sus ejemplos yo había encontrado los míos propios.

Durante años el decir que era de Colombia siempre traía a consecución Pablo Escobar, el narcotráfico y las mujeres “prepago”, durante años escondí ser de Colombia a través de un acento que me permitirá pasar desapercibida porque no quería marcar la diferencia. Ahora, de adulta puedo llevar a mi mente a recuerdos donde si bien el color de mi piel no fue una cuestión de discriminación (ahora lo reconozco como un privilegio) sí, que mi color de pasaporte y mi número de NIE fueron sujetos a momentos de racismo, xenofobia y discurso discriminatorios incluyendo a aquellas personas que consideraba mis amistades.

 

Invisibilizar el duelo migratorio en los niños, niñas y adolescentes 

 

En las jornadas de migración, se habló mucho de violencia, pero nadie habló de duelo migratorio, ninguna de las ponentes habló del factor psicosocial que genera la migración a las personas adultas y por ende tampoco a la infancia. Se hablaron de cifras, estudios, normativa, pero nadie de cómo abordar la Salud mental. 

Volvimos a quedar en tierra de nadie al exponer las dificultades que tiene la infancia al no poder escoger su propio proyecto migratorio, al exponerse a un sistema educativo que no entiende, al intentar mantener sus dos culturas (la de origen y la que está emergiendo)

Se hablaron de estigmas, se hablaron de dificultades, se habló de irregularidades sobrevenidas, pero no del coche emocional. Nadie habló de soledad al ver que tú eres “diferente”.

 

Curiosamente, en una jornada donde su título menciona la infancia y la violencia, no exponer la Salud Mental es quizás algo impetuoso porque si estamos formando a profesionales “que trabajan en pro de la migración”, y al no exponer el lado psicoemocional de los menores es volver a entrar en las cifras demográficas, las segundas generaciones y olvidar las oportunidades y el talento, al dar por sentado las capacidades de resiliencia de la infancia sin ofrecer apoyo.

Desde el blog, ya he publicado varias entradas sobre la infancia, por ello te invito a leer «La gran olvidad, la infancia migrante»

 

Para un cambio de narrativas, hace falta amor e interés.

 

De esto sí que hubo mucho en estas jornadas, mucho amor cargado de interés, entusiasmo, motivación, ganas de colaborar, crear red, hacer las cosas distintas para las futuras generaciones y crear metodología haciendo sororidad.

De las cosas más importantes que aprendí fue la reivindicación que hizo Helena Arce desde la Defensor del pueblo, al documentar a los menores, la importancia de tener un NIE (número de identificación de extranjera, que no el TIE) y que en este caso siempre prevalece la ley de la infancia y no de extranjería. Por lo tanto, es un dato significativo ya que si bien el menor se encuentra en situación administrativa irregular podrá contar con un número de extranjero que le permita continuar con su formación y esto también aplica para más allá de la secundaria obligatoria. 

 

Un dato relevante sobre la protección a la infancia 

 

Si conoces a algún menor en esta situación se puede emitir una queja al Defensor Del Pueblo, quienes en este caso en el área de migraciones hacen prevalecer la protección de la infancia a la ley de extranjería, por ello es importante denunciar y proteger a los y las menores de edad. Te dejo la información a mano: https://www.defensordelpueblo.es/area/migraciones/

 


🡆Por último, si quieres ayudarme a difundir la información, combatir las narrativas y llegar a otros espacios comparte esta información que está escrita libre de IA😂

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