Ser trabajadora social y migrante

Ser trabajadora social y migrante

Hoy, a diferencia de otras entradas, quiero contarte por qué creo que ser trabajadora social y migrante me ha ayudado a mejorar los acompañamientos que realizó y a especializarme en duelo migratorio.

 

Lo que mi abuelo me enseñó

 

El otro día me preguntaron, que si quisiera un superpoder ¿cuál sería?. Rápidamente contesté “teletransportarme”. Mi abuelo había fallecido cuatro días antes. Él estaba a 7.600 kilómetros de distancia en Barranquilla. Yo en Madrid. Quería estar con los míos, abrazando a mi abuela, acompañando a mi madre y despidiendo al hombre que me enseñó que “lo personal es político y lo político es personal”.

Llevaba casi dos años sin ver a mi abuelo. Me he acostumbrado a mantener vínculos familiares a través de una pantalla. Sé que es “ley de vida”, pero duele. 

Esto es lo que les pasa a las personas migrantes. Cuando nos despedimos de los familiares en una visita, sabemos que podría ser para siempre. Hay duelos prohibidos, inacabados, no finalizados. Además, no acompañar el duelo de los que se quedan, se convierte en una herida profunda, difícil de gestionar.

Mi abuelo me enseñó que, si eres una persona leal a tus principios, y tus acciones están alineadas con tus pensamientos, adquieres la paz y coherencia necesaria para encontrar tu propósito y enfocarte en él. Yo lo he encontrado a través del Trabajo Social.

 

Nominación al mejor artículo en Trabajo Social

 

Recientemente participé en la Gala del Colegio de Trabajo Social de Madrid. Estaba nominada a “Mejor artículo de la revista científica: Trabajo Social hoy”. Aunque no gané el premio, sí fue un gran reconocimiento. Me he sentido premiada, legitimada y privilegiada.

El artículo llevó mucho tiempo de investigación, sistematización y formación. Mi intención fue mejorar los conocimientos acerca del Duelo Migratorio

En mi vida profesional, me he sentido “pequeña”. Algunas veces “de edad” porque he estado en puestos de coordinación antes que la media. Otras veces “de espíritu”, he sentido que mi pasión, motivación y energía  en ocasiones causa rechazo. 

La nominación me hizo sentir mucha emoción y nervios. Me dio seguridad que mi padre y amigas me acompañaran.  Entendí que ejerzo mi profesión para aportar valor, para crear contenido que ayude a otras personas y cambiar las narrativas en la intervención social hacia los migrantes Esto merece el esfuerzo. He revalidado mi propósito. 

 

Un extracto de mi discurso de agradecimiento

 

Yo no escogí ser migrante, llegué a España con 10 años y hago parte de ese sector de la migración tan invisibilizado como es la infancia y adolescencia migrante, a los que nos llaman de segunda generación (…) Soy, fui y seré el sueño de mis padres de una vida mejor, el reflejo del sacrificio y la pérdida de mi madre, el talento invisibilizado de mi padre y el choque cultural de ambos porque el lugar y la cultura en la que naces, nunca se olvida. Ellos me hicieron de origen salsero, de adopción flamenca y de costumbres madrileñas. Ambos me han convertido en ciudadana del mundo.

Este artículo tenía la plena intención de reflejar el tránsito emocional por el que pasa una persona migrante desde que inicia su proceso migratorio, hasta que llega a los lugares de acogida. No finaliza cuando se adapta, sino que es un proceso que le va a acompañar el resto de su trayectoria migratoria, la añoranza, la distancia, el querer estar en dos sitios a la vez y no poder, es algo que siempre va en la mochila emocional de aquel que migra. A la vista de todos, pero invisible para muchos.

Quiero dar las gracias a todas las personas que me apoyaron y que se tomaron el tiempo de leerlo, difundirlo y votarlo. Me voy con el corazón contento y lleno de ilusión. Y a mi familia. Son mi mejor equipo e inspiración.

Cierro con unas palabras de Isabel Allende: “Nadie sale de su tierra y deja lo que ama si no es por alguna necesidad, por eso el inmigrante siempre mira hacia el futuro dispuesto a aprovechar las oportunidades a su alcance

 

Ser trabajadora social y migrante

 

Como especialista en migración, he aprendido que es fundamental que hablemos sobre inmigración desde otras narrativas, desde el amor y desde el talento. También para legitimar el papel tan importante que juega la población migrante en el desarrollo de una sociedad.  Es urgente visibilizar la salud mental y los procesos de duelo migratorio para comprender que cuando una persona migra, está ejecutando su derecho humano a la movilización. 

La nominación fue un homenaje a mi abuelo, a mis padres y a mi infancia migrante.  Espero que desde el cielo se sienta orgulloso de mí. Él con su manera de ver la vida, sus chistes, sus reflexiones y su generosidad de conocimiento, seguirán en mí mientras escriba, especialmente, desde mi ventana al mundo: amamigrar

Quiero terminar dando las gracias por vuestro apoyo, esta comunidad cada vez crece más. Os dejo el artículo, seguro que os interesa leerlo: bit.ly/3zzgCpL

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