Tendemos a hablar de migración en un contexto global como si las personas fueran intangibles, extraterrestres y carentes de emociones. La realidad es que las personas migrantes son sujetos de pleno derecho, en los cuales no importa su situación administrativa. Hablamos de seres emocionales que aportan en los espacios en los que se desenvuelven, es decir, personas trabajadoras que se mueven en diferentes entornos empresariales, por este motivo, hoy quiero hablarte del impacto de la cultura empresarial en sus trabajadores migrantes.
En la actualidad, como por ejemplo dentro de la Comunidad de Madrid, en la cual la población extranjera se incrementó en 11.338 personas (1,1%) el pasado año y alcanzó un total de 1.037.671 personas extranjeras empadronadas. Esta cifra supone el 15% del total de la población de la región, de las cuales, el 82% se encuentra ente los 15-64 años (un rango etario productivo), es decir, son personas trabajando en empresas, tercer sector o como autónomos y emprendedores.
Cuando hablamos del “sector empresa” y su cultura empresarial, escuchamos palabras como transparencia, comunicación abierta, respeto mutuo o encontrar entornos donde se genera un fortalecimiento de lo personal y lo profesional, pero ¿cómo hacemos esto cuando dentro de nuestra cultura empresarial no contamos con perspectiva migrante?
La importancia de la cultura organizacional con perspectiva migrante.
La cultura organizacional impacta directamente en el bienestar laboral de los trabajadores, esto indica que dentro de la organización hay una cultura donde sus empleados encuentran motivación, sentido de pertenencia y un espacio seguro para desarrollar todo su potencial. Al contribuir e invertir en las personas migradas, con espacios donde poder desarrollar todo su propósito migratorio, sus conocimientos adquiridos en lugar de origen, las capacidades de resiliencia y resistencia que otorga el migrar.
Ahora bien, en muchas de las empresas, no se cuenta con esta cultura y por eso en contraposición nos encontramos con espacios tóxicos, con altas tasas de desmotivación, absentismo, falta de valores éticos, empatía que conducen a ambientes hostiles y que provocan problemáticas dentro de la salud mental de sus trabajadores.
Hacia las personas migrantes tiene un efecto doble con el incremento del estrés, también aumenta su duelo migratorio al ser un estresor más.
Hace un tiempo, en este mismo blog, publiqué una entrada con el nombre “seguridad y salud laboral migratoria” donde ya exponía desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con la intención de promover la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo. ¿Pero quién previene, promueve y protege mi trabajo cuando soy inmigrante? ¿Prima la mano de obra barata a los derechos humanos?, ¿y la salud?, ¿si no tengo acceso al sistema sanitario, pero estoy trabajando en economía sumergida?, ¿quién ayuda a reducir la muerte y/o lesiones relacionadas con el trabajo? Estas son algunas de las cuestiones que planteo en la entrada del blog anterior y que te invito a leer.
Sin embargo hoy quiero hablarte de que, si me encuentro en una empresa donde no tengo los tiempos para acceder a realizar los trámites que se requieren para mi permanencia legal en el país, donde además cuento con choques culturales propios del proceso de adaptación o donde no se entienden los procesos psicoemocionales por los que estoy transitando, también se da lugar a desequilibrios en el entorno laboral y por ende en mi productividad afectando a la seguridad y salud laboral.
¿Cómo influye el duelo migratorio en la cultura organizacional de la empresa?

Como respuesta a la cuestión anterior, por ejemplo, si como persona migrante, me encuentro viviendo un cuadro de estrés múltiple, se convierte en algo crucial para mi bienestar laboral y el de equipo en el que me encuentro. Aunque la empresa se esfuerce por mantener y promover valores positivos y relaciones saludables, estas no se darán ya que no se está abordando la raíz sino la sintomatología. Le estamos poniendo parches al conflicto y no averiguando verdaderamente que es lo que pasa. Por este motivo, el duelo migratorio se convierte en un marco de referencia común.
Como Trabajadora Social, conozco las situaciones y comportamientos que se pueden dar por estar sometido a una situación de duelo puedo crear una cultura de valores, creencias, normas y comportamientos dentro del entorno laboral que sirvan para acompañar y guíar a su plantilla y no estigmatizar a la persona migrada.
Al mismo tiempo, cuando una persona migrante reconoce sus emociones, el proceso en el que se encuentra, su ansiedad, frustración, ira y apatía disminuye.
Lo que ayuda a fomentar valores como la colaboración, el compromiso y la innovación ya que se crea el ambiente propicio para establecer dinámicas colaborativas con el equipo y bienestar de todas las personas empleadas.
Abordando el duelo migratorio de las personas migrantes aumenta el bienestar de ellas y su relación con otras personas trabajadoras, este tipo de duelo es ambivalente y se mantiene latente durante la vida migrante así que mantener una cultura empresarial donde pongamos el foco en mejorar el cuidado de las personas migradas, potenciar el cuidado de la salud mental y física ayuda de manera exponencial a reducir el estrés y aumentar la satisfacción laboral. Por lo tanto, esto siempre se traducirá en una mayor productividad, profesionales más motivados, proactivos y comprometidos con su trabajo.
Si el impacto de la cultura empresarial y el bienestar de sus trabajadores es muy importante en el mundo laboral actual ¿porqué no lo es el de las personas migrantes?
Ayudar a las personas migrantes en su proceso migratorio y duelo, es fundamental para configurar una identidad dentro de la empresa. Es fundamental que tanto empresarios como trabajadores comprendan la importancia de abordar el duelo migratorio y como este tiene una repercusión en su bienestar laboral para así promover un entorno favorable para todas las personas y aprovechar al máximo las capacidades de las personas migradas.
Por esto, quiero contarte que HOY hay buenas noticias, desde Amamigrar nos hemos unido con SOS Trabajo social con el fin de ofrecer un cambio dentro de la cultura organizaciones en las empresas, queremos formar, sensibilizar ya apoyar tanto a empresarios, como a personas trabajadoras migrantes de los beneficios que tiene abordar el duelo migratorio en todos sus contextos y así finalmente mejorar la calidad de vida y legitimar los espacios de aquellas personas que de manera valiente y resiliente han ejercido su derecho humano a movilizarse.
Si eres empresa o trabajas en una de ellas donde te sientas identificado y quieras potenciar el cambio, ¡contáctanos! Hemos diseñado una alianza con sentido de la responsabilidad común, experiencia y mucho aprendizaje para potenciar cambios en la vida de las personas.