El duelo migratorio: una mirada desde el Trabajo Social

Mañana se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Pero, ¿Cuántas personas migrantes conoces que realmente puedan cumplir con esta definición? ¿Cómo pueden alcanzar un estado de bienestar mental si no son capaces de reconocer y legitimar sus emociones?

¿Qué papel juega el Trabajo Social en el Duelo Migratorio?

Hoy quiero hablar sobre el duelo migratorio y el Trabajo Social. A diferencia de lo que muchos piensan, la intervención, el apoyo y el acompañamiento en este proceso no se enfocan en una patología clínica, sino que entran en el ámbito psicosocial, la psicoeducación y la sensibilización. Aquí es donde las trabajadoras y trabajadores sociales juegan un papel fundamental, aunque todavía sea un camino poco estudiado, abordado y desarrollado.

¿Qué es el duelo migratorio y cómo se interviene?

El duelo migratorio agrupa los sentimientos y desafíos psicológicos y sociales que enfrentan quienes migran a nuevos territorios y deben adaptarse a contextos diferentes, dejando atrás parte de su identidad, sus redes afectivas y sus costumbres. El Trabajo Social es clave, no solo para atender las necesidades materiales, sino para acompañar los procesos emocionales y sociales de adaptación.

Es un proceso psicológico y emocional que implica enfrentar múltiples pérdidas y desafíos, tanto personales como sociales. Aunque el duelo migratorio suele vivirse con mayor intensidad en migraciones internacionales, también ocurre en migraciones internas o incluso en cambios como trasladarse del campo a la ciudad.

Características del duelo migratorio

  • Duelo múltiple: se pierde a personas, lugares, rutinas, costumbres, idioma y estatus social, según los 7 duelos establecidos por Joseba Achotegui (2002).
  • Duelo parcial: la pérdida no es definitiva, ya que existe la posibilidad de regresar, lo que genera emociones contradictorias.
  • Duelo recurrente: se revive constantemente a través de llamadas familiares, celebraciones o recuerdos; las redes sociales potencian esta vivencia.
  • Afecta la identidad: puede generar sensación de no pertenencia, ese “ni de aquí, ni de allá” tan común entre migrantes.

El papel del Trabajo Social en el duelo migratorio

Desde un enfoque teórico-práctico, el Trabajo Social interviene en la resignificación de experiencias migratorias, apoyo emocional y construcción de nuevas redes sociales en el país receptor.

El profesional debe:

  • Ofrecer espacios seguros de escucha activa y validación emocional, para que las personas puedan expresar su dolor y reconocer sus pérdidas.
  • Facilitar espacios grupales donde compartir y normalizar emociones, detectando posibles duelos complicados o problemas de salud mental para derivar a especialistas.
  • Ser un eslabón clave en el acceso a recursos: orientar sobre derechos, servicios comunitarios y de salud mental, y ayudar a comprender las normas y costumbres locales para reducir el choque cultural.
  • Promover narrativas que reconozcan fortalezas y logros personales, fomentando un sentido positivo de identidad y previniendo discursos de odio.

Además, el Trabajo Social juega un papel esencial en la mediación cultural, facilitando el entendimiento entre culturas, promoviendo la adaptación sin perder la identidad de origen, y evidenciando las capacidades de resiliencia como motor emocional.

Tejiendo redes y promoviendo autonomía

Los y las trabajadoras sociales son verdaderos tejedores de redes que facilitan la creación de vínculos con la comunidad, asociaciones, grupos de ayuda mutua y entornos seguros para las personas migrantes.

Esta profesión se entiende mejor como acompañante del cambio, más allá de la ayuda humanitaria tradicional. Su esencia está en promover la autonomía, la justicia social y la inclusividad.

Reconocer el duelo migratorio es visibilizar esas heridas invisibles que muchas personas cargan al migrar —“una mochila invisible para muchos, pero visible para quienes saben mirar”. Es poner el foco en el talento, las oportunidades, la justicia, la humanidad y, sobre todo, en el amor que implica migrar.


Herramientas y aportes interdisciplinarios

Para una intervención social integral se deben considerar:

  • Evaluaciones psicosociales individuales y grupales.
  • Creación de vínculos solidarios y redes de apoyo.
  • Intervenciones educativas sobre el proceso migratorio y sus efectos.

El Trabajo Social, con un enfoque en ciudadanía global y derechos humanos, debe reconocer y acompañar las historias psicoemocionales de las personas migrantes. Así, legitima el duelo migratorio como una experiencia humana profunda.

Si queremos cambiar narrativas y promover la transformación social, no basta con el asistencialismo. Hay que diseñar y aplicar estrategias que empoderen a las personas migrantes, acompañándolas en su reconstrucción vital y promoviendo sociedades más justas, inclusivas y respetuosas de la diversidad.

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